Leyendo el tebeo, también por la noche…

Como mañana tengo examen, me siento con fuerzas y el tiempo disponible para rebatir con más profundidad el artículo anterior, y a mis queridos comentaristas.

En primer lugar, voy a ir desmenuzando el fragmento anterior:

¿Y qué decir pues de los clubes .net que Microsoft alienta en las universidades? Clubes con los que propicia el uso de sus anti-estándares y que los alumnos aprendan a programar de forma incompatible con el resto.

En primer lugar, más que Microsoft buscar a los alumnos fueron/son los alumnos los que busca(ro)n a Microsoft. Ese “aliento”, que bien podrían dar otras compañías (y me consta que a otras compañías se les ofreció algo similar a los clubs .net, sin pedir nada a cambio, y se negaron), se materializa exclusivamente a través de libros y documentación, así como de hardware en el que “trastear”.

En cuanto al uso de anti-estándares… Desconozco “esa cosa”. Una cosa (protocolo, formato, etc) o es estándar o no lo es, pero no puede ser “antiestándar”. Esto muestra, por un lado, el grado de conocimiento y rigurosidad del autor del texto; por otro, su “propósito de contar la verdad absoluta”. El que quiera tener los ojos abiertos, que busque en ISO, ECMA o IEEE la participación de Microsoft, o los artículos en Port25 sobre el trabajo en sus laboratorios en busca de la compatibilidad.

En lo de “programar de forma incompatible” ni me voy a meter. Quizá se refiera al uso de metodologías como el SDLC. Desconozco que es “programar de forma incompatible”, aunque estimo que será hacer webs en php que no se integren con aplicaciones python.

A Microsoft le interesa que sea incompatible para que cuando acaben la carrera no puedan desligarse de las herramientas del monopolio y obliguen a sus clientes y usuarios a caer en el mismo problema. Y tan metidos están dentro, que ven imposible la solución y, en vez de reconocer el problema, se convierte en un punto ciego donde no quieren mirar. Prefieren confiar en el Monopolio mientras hacen caer a más gente en la trampa de licencias de uso regaladas de entornos de desarrollo y de Windows como un camello que regala la droga inicialmente esperando que se enganchen.

Aquí se atisba algo de lucidez. Evidentemente, a Microsoft le benefician estos grupos de usuarios. ¿Gente que ofrezca soporte, documentación, charlas y demás de manera gratuita? Perfecto. No debería sorprender a un miembro de un grupo de usuarios que existan otros grupos de usuarios.

En cuanto a obligar a clientes y usuarios a “caer” en Windows… en mi mundo existen dos tipos de desarrollos informáticos: o servicios a medida, o productos. En el primer caso los requisitos los pone el cliente. En el segundo, desarrollo mi producto como me da la gana y tú si te interesa lo compras, nadie te obliga. Más simple imposible.

Por otro lado, los grupos de usuarios no son sectas. Nada te impide “mirar hacia el otro lado”, e incluso tocar. Una tecnología no es una novia a la que debas fidelidad, es una relación liberal.

¿Cómo evaluar el coste económico de que se margine a la gente del saber?

Y digo yo… ¿Dónde está mi libertad para aprender lo que me parezca sin que nadie critique mi elección?

Desarrollo con tecnologías de Microsoft, desarrollo con tecnologías de otras empresas, desarrollo con tecnologías libres… y desarrollo y colaboro con proyectos libres. Creo que queda bastante claro mi posición en el debate Torvalds vs Stallman, yo estoy del lado del primero, esto no es una religión.

Pero entre todos estos y mis necesidades, me quedo con satisfacer las últimas.

Leyendo el tebeo…

Ojeando muy por encima el tebeo (si lo lees de verdad eres capaz de creértelo) me encuentro:

¿Y qué decir pues de los clubes .net que Microsoft alienta en las universidades? Clubes con los que propicia el uso de sus anti-estándares y que los alumnos aprendan a programar de forma incompatible con el resto. A Microsoft le interesa que sea incompatible para que cuando acaben la carrera no puedan desligarse de las herramientas del monopolio y obliguen a sus clientes y usuarios a caer en el mismo problema. Y tan metidos están dentro, que ven imposible la solución y, en vez de reconocer el problema, se convierte en un punto ciego donde no quieren mirar. Prefieren confiar en el Monopolio mientras hacen caer a más gente en la trampa de licencias de uso regaladas de entornos de desarrollo y de Windows como un camello que regala la droga inicialmente esperando que se enganchen.

¿Cómo evaluar el coste económico de que se margine a la gente del saber?

¿No es irónica la pregunta final?